La entrada de hoy será el comienzo de una serie de artículos que pretenden dar a conocer algunos aspectos de la vida eumesa, tradiciones, fiestas o lugares que pueden conocer todos aquellos que nos visiten.
Quiero comenzar esta serie mostrándoos un manjar típico eumés que no deja indiferente a todo aquel que lo prueba, los "Parrochos ao fume".
Los "parrochos" para aquellos que lo desconozcan son las sardinas pequeñas,

elemento fundamental para la elaboración de este manjar típico eumés que se comenzó a elaborar por nuestros marineros hace muchos años como salida a aquellos excedentes de su trabajo y que no vendían, por lo que buscaron la manera de conservarlos durante mucho más tiempo. Así nació la forma de elaborar los "parrochos ao fume", forma de conservar y preparar este exquisito y delicado producto que intentaré explicaros a la vez que os animo a venir a Pontedeume a degustarlos.
Para comenzar la preparación del producto se deben meter los "parrochos" en una solución de salmuera (mezcla de agua con sal) durante un tiempo a determinar por el que los elabora, hay un pequeño secreto para su punto justo que me pidieron que no revelase, para a continuación colgarlas de alambres para que escurran el agua y se sequen.




Cuando este proceso ya ha pasado y los "parrochos" ya están escurridos, se procede a su secado con humo, de ahí su nombre en gallego "parrochos ao fume". Para ello se tiene que colgar los alambres en una "lareira" , lugar donde se hace fuego para secar con humo ciertos productos, para una vez colgados todos los alambres teniendo el cuidado y paciencia necesarias para colocar todas las parrochas de forma ordenada y separadas para permitir que llegue el humo a todas por igual



se procede a hacer un fuego con bastante brasa

para a continuación proceder al ahumado de los "parrochos" con el humo procedente de las ramas de laurel que vamos depositando sobre las brasas durante unas horas.





El paso anterior es un proceso que por lo menos hay que repetir 2 o 3 veces hasta que observemos que el "parrocho" se encuentra seco y algo tieso. En las imágenes siguientes podemos ver el color que presentaban tras el primer día de ahumado


que contrastan con el que tenían tras un par de días cuando consideramos que tenían el punto justo para degustarse.




Como colofón para disfrutar de este manjar, solamente queda el darles un pequeño golpe de plancha con muy poco aceite y disfrutar de la explosión de sabor de esta exquisita forma de preparación heredada de nuestros marineros.
Como prueba y forma de conservar la gran cantidad que elaboramos, he probado a conservarlas al vacío


una forma que de momento el resultado obtenido es muy satisfactorio, al igual que la experiencia vivida durante los días que duró la preparación de este manjar gracias a "Suso", por lo que solamente me queda recomendaros que probéis este manjar a todos aquellos que no lo hayan hecho, exquisited que no os dejará indiferentes.
Para todos aquellos que queráis probarlas, espero entendáis que no diga los lugares en el artículo, estaré encantado de responder a vuestros correos indicándoos donde podéis hacerlo
Quiero comenzar esta serie mostrándoos un manjar típico eumés que no deja indiferente a todo aquel que lo prueba, los "Parrochos ao fume".
Los "parrochos" para aquellos que lo desconozcan son las sardinas pequeñas,

elemento fundamental para la elaboración de este manjar típico eumés que se comenzó a elaborar por nuestros marineros hace muchos años como salida a aquellos excedentes de su trabajo y que no vendían, por lo que buscaron la manera de conservarlos durante mucho más tiempo. Así nació la forma de elaborar los "parrochos ao fume", forma de conservar y preparar este exquisito y delicado producto que intentaré explicaros a la vez que os animo a venir a Pontedeume a degustarlos.
Para comenzar la preparación del producto se deben meter los "parrochos" en una solución de salmuera (mezcla de agua con sal) durante un tiempo a determinar por el que los elabora, hay un pequeño secreto para su punto justo que me pidieron que no revelase, para a continuación colgarlas de alambres para que escurran el agua y se sequen.




Cuando este proceso ya ha pasado y los "parrochos" ya están escurridos, se procede a su secado con humo, de ahí su nombre en gallego "parrochos ao fume". Para ello se tiene que colgar los alambres en una "lareira" , lugar donde se hace fuego para secar con humo ciertos productos, para una vez colgados todos los alambres teniendo el cuidado y paciencia necesarias para colocar todas las parrochas de forma ordenada y separadas para permitir que llegue el humo a todas por igual



se procede a hacer un fuego con bastante brasa

para a continuación proceder al ahumado de los "parrochos" con el humo procedente de las ramas de laurel que vamos depositando sobre las brasas durante unas horas.





El paso anterior es un proceso que por lo menos hay que repetir 2 o 3 veces hasta que observemos que el "parrocho" se encuentra seco y algo tieso. En las imágenes siguientes podemos ver el color que presentaban tras el primer día de ahumado


que contrastan con el que tenían tras un par de días cuando consideramos que tenían el punto justo para degustarse.




Como colofón para disfrutar de este manjar, solamente queda el darles un pequeño golpe de plancha con muy poco aceite y disfrutar de la explosión de sabor de esta exquisita forma de preparación heredada de nuestros marineros.
Como prueba y forma de conservar la gran cantidad que elaboramos, he probado a conservarlas al vacío


una forma que de momento el resultado obtenido es muy satisfactorio, al igual que la experiencia vivida durante los días que duró la preparación de este manjar gracias a "Suso", por lo que solamente me queda recomendaros que probéis este manjar a todos aquellos que no lo hayan hecho, exquisited que no os dejará indiferentes.
Para todos aquellos que queráis probarlas, espero entendáis que no diga los lugares en el artículo, estaré encantado de responder a vuestros correos indicándoos donde podéis hacerlo
¿os animáis a probarlos?

























































4 comentarios:
Noraboa pola reportaxe. É fantástico poder coñecer isto de man dun artesán.
Espero que iste tipo de iniciativas servan pra poñer en valor cousas que temos e que a maioría nin coñece nin respeta.
El pescado ahumado es tradicional de toda la Europa atlántica, no de Pontedeume, aunque nos pese.
O peixe afumado é tradicional de toda a Europa atlántica como ben dis, pero os "Parrochos ao Fume" como ben di Eumés é tradicional de Pontedeume, tanto no produto en si como na forma e materiais empregados en afumalos.
Apertas e noraboa a Eumés polo artigo e ás fotogrfías.
Nos anos 50 do século pasado vivía eu nunha casa na estrada da estación que tiña unha horta preciosa onde meu pai criaba pombas e afumaba parrochos que eu devoraba sin plancha nin nada. Mmmmmmm que ghustiño ao loureiro, nunca máis catéi cousa tan fina e soborosa
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